jueves 16 de febrero de 2012

Hablemos de judaísmo.

Efraim Isaac, erudito bíblico, a la izquierda, conversa con Nigist Mengesha, director del Proyecto Nacional Etíope de Israel y con el estudiante rabínico Conservador Juan Mejía, durante la conferencia Be’jol Lashon --En cualquier Lengua-- en San Francisco, el pasado 4 de Mayo, 2008.) (tomado de www.torahtropical.com)

(Dedicado al Rabino Juan Pablo Mejía).

Han pasado ya casi siete años desde aquel día de junio cuando en Cartagena, me convertí al judaísmo, siendo, pues, el primer miembro de mi familia en una cantidad no especificada de tiempo que vuelve a ponerse tefilin y a celebrar pesaj.

A lo largo de mis Blogs, que aun están por ahí dando vueltas en el ciberespacio, ha hablado de algunas peripecias de este periodo de mi vida. Y hace rato que no toco el tema. Pero, esta vez, me temo que hablare de un aspecto poco tocado.

Yo me enorgullezco, y mucho, de ser judío, así no vaya a la sinagoga. Considero que la relación entre D-os y yo es algo muy, pero que muy personal. Y ya me quite de la cabeza ese terrible complejo del converso-que-se-cree-mas-judío-que-los-judíos. Empezando, obviamente, porque aunque mucha gente quiera hacerlo pensar, no existen dos clases de judíos, el de “raza” y el “converso”. Judíos somos todos, y más cuando yo desciendo de sefarditas. Punto final de la película.

Punto final de la película en MI caso, al menos.

Yo no necesito ir a mendigar nada de nadie, mucho menos judeidad. Obviamente, para ciertos casos, como el de la denuncia contra Batman Camargo (en serio, el tío se llama así), me toca adjuntar mi certificado y explicar porque odio mi nombre “civil” y prefiero ser conocido por mi nombre hebreo. Esto, desde luego, lo he terminado entendiendo después de estar con ese matriz mental de “judío menos” que circunda a gente que conozco. Gente que ha ido de aquí para allá: de Satmar a Jabad, de Conservadores a ultra ortodoxos sin ser ni chicha ni limonada.

Y si, confieso que no es un lugar común eso de “ser judíos es para locos”. Es cierto, certísimo de toda certidumbre. Doquiera que voy la gente se extraña de que pueda compaginar el Judaísmo con la Anarquía. Mancha misma a veces me jode con el cuento de decir que soy un Sionista y me toca explicarle: soy sionista religiosamente, quiero ir a Jerusalén, quiero poder ver Eretz Israel y es en ese sentido que lo soy. El resto, esa especie de megalomanía de pureza y superioridad de la cual son tocados algunos judíos, no es para mí.

¿A dónde me lleva mi judaísmo? A ser activista anti taurino, por ejemplo. A creer que debemos ser éticos, otro ejemplo. ¿A dónde no me lleva? A ser lo que Mi amigo y mentor (si el me permite esa expresión) Juan Pablo Mejía llama “los marielitos”: a ir mendigando Aliyah en la embajada. Durante todo este tiempo solo he hecho una tentativa seria para “regularizar” mi status ante la agencia judía… pero eso duerme el sueño de los justos. Casi podría jurar que soy el único Converso en Colombia que no conoce la Embajada.

Y el punto es que yo no decidí tomar el judaísmo como mi religión y filosofía para que papa estado me de cositas, o para figurar en la 94 o en la 79, o para que me paguen 25.000 pesos por hacer minyan. No lo tome para hacer misionerismo, no lo tome para vestirme vistosamente y para aislarme del mundo. Soy judío porque es lo que quise ser y lo que soy, una dimensión privada e intima de mi mismo. Y creo que más de uno debería reflexionar sobre este particular. No deja de ser curioso que mientras menos judío aparente ser, mas judaísmo me ataca por “boca y nariz”.

¿A donde me lleva esto? A fe mía, no lo se. Pero es el camino que soy. Es la idea que sigo. Y son, como siempre digo en una frase muy irónica y sarcástica, “cosas de Dios”.

Al menos déjenme darles una garantía: cuando sepa bien de que va todo eso, les prometo explicárselo. ¿Va?

miércoles 15 de febrero de 2012

Regresando (y van...)


Escribir en un blog no es cosa fácil. Es bastante agobiante, sobre todo cuando vives en una metrópolis de más de 8 millones de habitantes aguantando toda clase de cosas. Es curioso, por ejemplo, darse cuenta que solo vives en el costado oriental –norte de esa ciudad. Vivo a centímetros del primer limite, la avenida caracas. Trabajo en la 14. Mi pareja vive en la séptima, tocando al sur. Nunca bajo más allá de la 30, como mucho, al parque Simón Bolívar y es mucho.

En fin. También es mucho el tiempo en que no escribo en este blog. Ahora tengo dos nuevos aires: la relación con Manchita, que ya casi llega al año entre tumbos y cosas; y mi faceta nueva de árbitro de Roller Derby. Vamos a ver que sale ahora.

A pro: support your local Roller Derby team!

lunes 25 de julio de 2011

Elecciones, erecciones, digresiones, concesiones.



Volvamos a hablar de manera franca: Si Votar sirviera para algo, ya estaría prohibido.

Hablo como anarquista. Crecí en una familia liberal, que creía en el “partido del pueblo Irredento”. De hecho, mi tatarabuelo, que su memoria brille y sea bendita, peleo machete en mano en la guerra de los mil días. Mi Tía Elena, Que su memoria brille y sea bendita, marcho a pie desde la costa hasta Bogotá en aquel lejano año de 1966, en la “marcha del hambre”, como miembro del recién nacido FECODE buscando que Lleras (si, el abuelito del ministro) les pagara el salario que hacia año y medio no veían por ninguna parte. Luego entre voluntariamente al servicio militar y , por qué no decirlo, coquetee con ideas conservadoras, y hasta fascistoides.

Pero luego, contrario a lo que le sucede a mucha gente, analice mi punto de vista. Mis ideas. Mis luchas. Y poco a poco, fui abrazando las ideas libertarias. Y me he declarado anarquista. Un camino largo, un camino de lucha y pensamiento que no ha terminado, ni mucho menos.

Es bajo este camino y este bagaje que me atrevo a juntar letras y palabras para decir unas cuantas cosas en torno a las elecciones y la lucha popular en este lugar geográfico llamado Colombia.

Creo que la pregunta fundamental que se hace todo aquel que lucha por el cambio de esta sociedad es: ¿Hasta Cuándo? ¿Hasta cuando la gente común va a reaccionar, va a entender, va a indignarse de verdad como plantea Stéphane Hessel en su Libro ¡Indignaos! , hasta cuándo va a entender que nadie más que ellos y ellas mism@s son las únicas personas que pueden lograr el verdadero cambio? ¿Hasta cuándo?

La respuesta, quiero creer, está en la educación. La respuesta, quiero creer, está en la divulgación. La respuesta, quiero creer, está en el dialogo. Pero la respuesta, estoy absolutamente convencido, no está en los votos. La respuesta, es para mí una verdad absoluta, no se encuentra de ningún modo en las urnas ni en el monopolio del poder.

John Emerich Edward Dalberg Acton, 1er Barón de Acton, acuño una frase categorica que jamas ha sido desmentida: "El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente". Y cuando pasamos la mirada a “la izquierda del pueblo” en este país, encontramos un ejemplo palpable en el Polo Democrático Alternativo.

Este movimiento, como quizá saben, como quizá no, nace en 2005 de la unión del Polo Democrático Independiente y la Alternativa Democrática. Los primeros estaban formados por la unión de diversos grupos independientes (no adscritos a los partidos tradicionales). El partido fue fundado por los senadores Antonio Navarro Wolf, Francisco Rojas Birry, Jaime Dussán y Javier Cáceres Leal a quien se uniría más tarde Samuel Moreno Rojas que provenía de la ANAPO, quienes avalaron a Luis Eduardo Garzón como candidato presidencial por este partido en las elecciones de 2002. Los segundos, por los movimientos de izquierda Frente Social y Político (FSP), Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), Unidad Democrática, Movimiento Ciudadano, Autoridades Indígenas de Colombia y Opción Siete. Así que vemos que técnicamente el PDA no ha gobernado a Bogotá sino un solo Periodo, el de Samuel Moreno.

¿Qué cosas curiosas notamos aquí? Por ejemplo, que el Popular y absolutamente corrupto “chuzo” Cáceres fundo al PDA. Que el también cuestionado Rojas Birry es uno de sus padres. Samuelito no es ningún aparecido. El PDA fue una apuesta por el poder arropado en los mantos del populismo, que engaño a much@s personas que sintieron (equivocadamente) que sería la forma de reformar el estado de cosas que padecemos. Y ya vemos como termino. Mi opinión sobre este “partido del pueblo” es harto conocida, así que repetirla creo que caería en la redundancia.

Y ahora en octubre, este partido prefiere en vez de afrontar una lucha decidida contra la reforma a la Ley 30, está abocado a la quimera de tratar de conseguir ser reelecto a la Alcaldía. Sobra cualquier comentario sobre esto, porque solo alguien decididamente ciego y sordo pretende que la gente olvide la sombra corrupta de los Nule y el cartel de la Contratación.

Deliberadamente ignore una solución que creo que debe de ir de la mano de la protesta. De hecho, es una forma de protesta. La solución simple es la abstención. Pero no simplemente esa abstención medio boba que practica mucha gente cada domingo electoral. No. Yo apelo a la Abstención activa como método de lucha.

No bastaría tan solo con dejar de ir a la urna. Así como existe la abstención del servicio militar por objeción de conciencia, vamos, la Objeción de conciencia sobre el servicio militar, deberíamos darnos la pela para armar la Objeción de Conciencia contra las elecciones. Grafitear, chapolear, explicar, indicar, unirnos.

En una palabra, indignarse debería dejar de ser simplemente el sueño lejano de la Puerta del Sol.